“A veces hace falta pegar al niño” ¿Está justificada la violencia fina con los niños?

Voy a comenzar explicando por qué le he llamado “violencia fina” al “azote a tiempo”. Y yo me pregunto, ¿a tiempo de qué?.

Lo he hecho porque es a lo que se le suele quitar más importancia, casi como si fuese inocuo. Un azote, un cachete o un tirón de orejas son acciones impulsivas, rápidas y prácticamente invisibles en la sociedad en la que vivimos.

Muchos hemos oido hablar de como a nuestros abuelos o padres les criaron a base de cinturón, condenándo estos hechos y a la vez, la mayoría hemos justificado alguna vez una “cachetada” a un “crio impertinente”, “maleducado” o qué “hace lo que le da la gana”.

Somos curiosos los humanos que cambiamos el prisma de nuestra interpretación según nos conviene. Si ahora mismo, un extraño en el parque le diese un cachete a mi hija por no soltar el columpio, le denunciaria sin duda. Si me lo hiciese a mi, también. Si en lugar de un extraño, el coscorrón me lo diese mi pareja, acabaría en el calabozo.

Nadie puede tocarnos o tocar a nuestros hijos,sin embargo encontramos motivos para agredirles cuando se nos van los nervios y llamarlo educación, restando importancia en función de la fuerza con la que se ejerza la violencia. Quiero decir, que no es el acto de pegar al niño en si lo que nos preocupa, es la fuerza con la que se le pegue, la marca externa que se le deje.

¿Y la interna? ¿Habeis hablado sinceramente alguna vez con algún adulto con secuelas por haber sido criado a gritos o palos?

¿Me estoy explicando?

Leído así parece que estoy hablando de maltrato ¿a que si?

Ah, pero es que ¿no lo es?

Para aprender sobre este tema he bebido de 2 fuentes maravillosas, la 1ª es el blog de @tania_edurespeta, que nos habla de que al igual que nosotros no aprendemos nada a golpes los niños tampoco en una de sus últimas fotos colgadas en Instagram.

Yo creo, así como he leído, que cuando ya estamos desesperados y se nos comen los nervios de frustración es cuando ya damos el #azote porque es nuestra mejor opción para salir de esa emoción y parar la situación. También creo que quiero aprender estrategias para evitar llegar a eso y para gestionarlo con otras herramientas. Hablaré sobre lo que encuentre el próximo lunes, en el post del #lunesdedisciplina

Una de las cosas que más me choca de lo que dice Tania es que los niños así aprenden a base de miedo y sumisión, eso me parece tremendo .A mí nunca me pegaron (bueno mi madre dice que una vez bastó, yo ni lo recordaba)  y sin embargo siempre he tenido muy claros los limites y el respeto a mis padres. Quizá porque si he presenciado lo contrario en otros niños estoy convencida de que ese miedo sano,sano no es. (A mi modo de ver)

#DianaOliver en el segundo blog que os recomiendo, @marujismo, dice que lo peor es la interpretación del niño y nos habla de emociones asociadas a aprender así, como la rabia, la humillación, el resentimiento, la desvalorización..

Yo pienso que es normal que nuestra sociedad cada vez dialogue menos y sea más violenta si llevamos décadas enseñando a los niños que los conflictos se resuelven a golpes como dice el pediatra #CarlosGonzalez.

Opino que quiero aprender autocontrol y prevenir para no desahogarme con una reacción que puede enseñar a Alma a temerme si me enfado, no quiero confundir #miedo con #respeto.

No quiero tampoco juzgar a nadie ni puedo asegurar que jamás me equivocaré, que nunca gritaré ni daré un #capon. Pero si quiero comprometerme a #leer sobre el tema, a entrenarme en otras estrategias, a no llamar educación a la sumisión. A conseguir contar hasta 10 e incluso marcharme a la habitación de al lado como nos indican en el artículo de @marujismo.

¿Qué opináis sobre este tema de pegar a los niños para “corregirles”?

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